La vida te pone en el lugar correcto
La vida te pone en el lugar correcto, con la familia lejos, pero con gente que se convierte en familia, con quienes uno crece, aprende, vive. Mi mamá y yo vivimos décadas en esa casa. En un buen año llegó un pequeñito a la familia de cuatro hermanos, quien hizo muchos de mis días los más alegres, fue como el hermanito que no tuve, lo queríamos mucho, lo disfrutamos tanto, cuidados, juegos y peleas, me aprovechaba de su inocencia, como cuando aseguraba que el pequeño tenía muchas ganas de hacer la tarea, el pobrecillo desesperado gritaba: "¡nooo, no es cierto, no tengo ganas de hacer la tarea!", tiempos divinos, tiempos irreemplazables. Muy pequeño solía acompañar a mi mamá para recogerme en la escuela, el señor de los helados dejaba que tocara su fila de campanitas porque al niño le daba curiosidad, le gustaba; en alguna ocasión agarró mi mochila amarilla de rejas para irse a la escuela, salió en plena noche a la calle, el niño tenía un reflejo: seguir mis pasos. Cr...