Regreso a la escuela
Mi mamá me enseñó el gusto por leer y por la cultura, desde niña me leí cuentos, íbamos a los museos y me impulsaba a estudiar y a superarme, a mi eso todo eso me gustaba y motivaba. Cuando leí El diario de Ana Frank, una nueva puerta se me abrió, la de la Historia y Alemania, otra de mis pasiones, pero eso se los contaré en otra ocasión. Fue en la preparatoria donde me tocó una profesora de edad avanzada con unas ganas tremendas por enseñarnos Historia de México, las pocas clases que nos dio, pues se ausentó debido a una operación, fueron sumamente interesantes, nada tediosas, nos contaba las vicisitudes de los conquistadores con harto gusto, como si nos relatara la novela nocturna, ahí encontré aún más gusto por la materia, lástima que haya tenido tan malas clases antes. Pasó el tiempo y yo me entusiasmé con las novelas históricas, para entonces ya sabía que podía cursar una segunda carrera en la UNAM, mi alma mater, con sólo hacer un sencillo trámite, pero lo fui postergando has...