Cuando uno se enamora

Una situación extrema, se pierden los estribos, el mundo alrededor, se ataranta uno, ya no oyes ni ves ni hablas más que de una sola cosa, el acelere del corazón cuando lo miras, cuando él te mira, escudriñándose a lo lejos, el nerviosismo cuando se hablan, el paroxismo cuando se besan, cuando tocas por primera vez sus labios, pruebas su temperatura, su calidez, la humedad de su lengua y cuando ese beso se convierte en el más perfecto de todos.

Te descubres así y te fascina, quieres aventarte al abismo y volar entre nubes todo el tiempo, es enternecedor, ciego, vas buscando y encontrando las señales que te digan lo que quieres creer, que su abrazo es genuino, que sus palabras son sinceras, que su corazón revienta cada vez que te piensa, te vas perdiendo en el tumulto de las sensaciones, la piel reluce, la sonrisa sale a bocajarro, el pelo se dulcifica, estás a mil por minuto, te delata la sonrisa cuando escuchas su nombre.

Y cuando todo se conjuga y llega el momento máximo, unir los cuerpos, el alma, la obertura, el rededor desaparece, una danza de ternura, rondar la piel, tantear, avanzar, tocar, apretujar, examinar, flotar, cuando los sexos se juntan, se miden, se acoplan, se embarran, se caen bien, te vas abandonando, te vas cayendo, se van conjuntando los sentidos y ya no vuelves a ser tú, ya no te explicas cómo es que vivirás sin esa sensación infinita de placer, elocuencia, deseo desenfrenado, pasión, locura, droga desmesurada, adictiva. 

Todo ello puede suceder apenas en unos días, semanas, incluso en minutos.

Cómo se llega a ello, no lo sé, cómo se enamora uno de alguien, tampoco lo sé, puedo decir que cada determinado tiempo pasa, varias veces en la vida, a veces correspondido, a veces no, a veces más intenso, a veces menos turbio, a veces lindo.

Sí, es un estado extremo, te atolondras, te retraes, pero también revives, floreces, irradias brillo exagerado, todos lo notan y piensas que sólo tu lo sabes.

Lo triste es cuando no se puede presumir del enamoramiento, cuando hay que admitir que se acaba, cuando hay que dejar ir, soltar, cuando sólo entonces se puede ver la realidad.

Pero de lo que sí estoy segura, es que volverá a pasar.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Sus grandes manos blancas

La vida te pone en el lugar correcto

28 de julio