He sufrido tanto por amor

Enmedio de un duelo amoroso y al principio de la pandemia, quise recordar cómo era la Bety de antes, la soltera, la joven, así que recurrí a mis antiguas agendas y diarios, siempre he tenido, desde mis tiempos de universitaria, descubrí con estupefacción que he sufrido tanto el amor, he sufrido mucho al estar con alguien, por estar con alguien, por no tener a alguien.
He esperado tanto del amor, llenar vacíos, carencias, tiempo, afecto, cariño, reemplazar al dolor, tapar las heridas, y el amor sólo me ha dado lo posible y a cambio de un poco de cariño he soportado y sufrido tanto, como una naufraga en espera de salvación, apenas el anzuelo me ha llegado aferrándome desesperadamente a él.
No sabía de los límites, no sabía del decir no, menos aún del amor propio, aunque en cada relación me llegó una luz, sufrí demasiado la pérdida, sufriendo por amor, sola y desesperada, sola, siempre sola, dimensionando el dolor, sintiendo morir cada tanto, pensar en arrastrarme para conseguir de nuevo lo que fuera que tuviera en el momento, aferrándome al amor sufriente, al amor doloroso, egoísta, tortuoso, delirante, de sube y baja, loco y desesperante.
Mis carencias son muchas y sólo hasta ahora, después de muchas relaciones conclusas y dolorosas lo puedo ver, sólo hasta ahora reconozco a la Bety desesperada por darse a notar en las salidas con las amigas, de que alguien se fijara en mí, que a alguien le gustara bien y poder tener algo de amor, tan indefensa, tan urgida, tan desesperada por el amor.
Esa desesperación me guio a sostener relaciones a medias, asfixiantes, tortuosas, dolorosas.
He sufrido tanto por amor y he hecho mucho para sostener el que pude tener, aunque cada vez me llegó una luz que me rescató de mí misma, la perdida siempre fue insufrible.
He llorado tanto, horas y horas malgastadas en sufrir la falta de amor, inconsciencia, fatalismo, duelo, muerte, dolor, tanto pensar y pensar en el amor salvador, eterno, sin defectos.
A mis 40 años descubro que el amor no debe doler y menos sufrir, a mis 40 descubro el amor propio, a mis 40 me entero que lo único que necesito es paz y tranquilidad conmigo misma, a mis 40 estoy redescubriendo la sexualidad y mi cuerpo, a los 40 me doy cuenta que nunca he estado sola, a mis 40 años me doy cuenta que no quiero rendirme, a mis 40 me ha llegado la hora de decir basta y amarme primero a mí misma sin esperar más de alguien más, sino todo de mí, y eso me llena de tanta esperanza, de tanto amor, de satisfacción, de reconciliación conmigo misma, me amo hoy más que nunca.

Comentarios

  1. Bety, sé que soy quien menos debe comentar, ya que sólo te sigo de lejos, pero no quiero dejar de decir que en el tiempo que te conocí, nunca te ví como una mujer necesitada, sino como una mujer fuerte, curiosa y llena de vida, nacida y educada por otra mujer fuerte y maravillosa. Grandes las dos. No sé cuál es tu presente (igual me corres de aquí después de mis comentarios por metiche, je, je, je) pero tu siempre serás grande y espero que vivas muy intensa y satisfactoriamente esta etapa de tu vida. Tienes todo para hacerlo y, (eso si te lo digo de primera mano), eres un motor y un motivo que hace que los que te rodean, encuentren cosas interesantes en su propia vida.
    Te envío un gran abrazo, los mejores deseos y mil bendiciones en estos momentos de vida, de por sí difíciles para todos.
    Saludos a tu mami, y el más grande de los abrazos.

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