Templo

Se armo la escena justa
vos y yo, juntos somos como un templo
Camaleón, Gustavo Cerati

Imagino tu cuerpo desnudo en mi cama, en la noche, a contraluz, mis manos sujetan tu cara, mi boca y tu boca se entrelazan en un intercambio largo de saliva, labios, lengua, mordiscos, asfixia que resucita, aliento tibio, mis manos te bordean, rozando, tentando, asiendo tu piel suave y rígida, te halo hacia a mí, hacia mi cuerpo desnudo, expectante, deseo fulgurante, tus manos también me recorren, me estrujan, me jalan, beso tus mejillas, tus hombros, tu torso, bajo, besas mis pechos, mi ombligo, bajas, empiezo a derretirme, tiemblo, empiezas a erguirte, tiemblas, ardemos de pasión desencadenada, incontrolable, angustiosa, en el frenesí nos enganchamos, uno dentro del otro, el otro dentro de uno, delirio furioso, incontrolable, exquisito, que se desata en largas zancadas, en palabras obscenas, desesperadas, en promesas eternas, descarrilándose en más formas, otras maneras, más impulso, más gritos, resistencia, asistencia, diligencia de llegar hasta el final, sacudiéndonos, liberándonos, encontrándonos en el universo, en la vida, en el amor.

Nuestros cuerpos han concurrido y coincidido, hemos traspasado al fortunio, no hay marcha atrás.

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